viernes, julio 16
lunes, enero 25
We never change - Coldplay
Se van por mis espirales algunos intentos de escape
-Resuelvo misterios- te dije con toda la seguridad de que no te atreverías a preguntar.
Sin miedo volteaste para encontrarte en mis ojos y descubrir que mentía.
A unos tres años de aquel tristísimo momento, me encuentro aquí, despidiéndome de ti, entonada en la música de mis pretextos, para no escapar.
-Resuelvo misterios- te dije con toda la seguridad de que no te atreverías a preguntar.
Sin miedo volteaste para encontrarte en mis ojos y descubrir que mentía.
A unos tres años de aquel tristísimo momento, me encuentro aquí, despidiéndome de ti, entonada en la música de mis pretextos, para no escapar.
We never change, do we?
We never learn, do we?
We never change - Coldplay
We never learn, do we?
We never change - Coldplay
sábado, enero 23
Mis letras bajo el efecto del miolastan.
Justo cuando abrí los ojos, entre los dos arcos que forman las ventanas de mi pared izquierda, que dan al pequeño jardín, ahí estaban, cargando en sus lomos, dos hormigas rojas, una llevaba una pequeña hoja y la otra una migaja de pan. Su trayecto hacia abajo, directo a la mesita de noche se convirtió en una gran travesía que duraría un par de horas antes de que conciliara el sueño. Reflejado en el espejo de la pared de enfrente pude ver ese espectro que se dibuja en mi cara y se traduce en insomnio eterno al compás de un blues enfermo y aturdido. Tanto ruido se esconde entre los silencios de las 3 de la mañana entre un crujir de la casa y un grillo que se perdió en algún rincón de la recamara. No hay luz, por lo menos no de la que se proyectaba desde la lámpara del buró antes de las 12 de la noche, solo alcanzo a percibir el destello rojo del despertador conectado en el enchufe que está justo al lado de la cama. Cierro los ojos otra vez y me transporto a un lugar más iluminado, donde las lámparas de noche y el azul/verde de mi jardín me observan mientras duermo, por fin, con el blues apagado, cuando las hormigas concluyen su viaje.
viernes, noviembre 27
E-Bow the Letter- REM
Pienso que hay días sin sol, con mala suerte, donde el sabor a tierra me llega hasta las tripas y regresa en reflujo sobre mis dientes de leche. Las sonrisas se acurrucan por arriba del paladar, para mejores momentos y el dolor se disfraza de amante fortuito. Mi ternura resulta a veces tan hija de perra que seguro se ríe de mí cuando me la creo.
Hay días azul-grisáceos que de tantas nubes me da por llover en mares, donde no distingo amaneceres y me recargo en la noche todo el tiempo, esperando que las horas con sus minutos se disuelvan en mi café de insomnio.
Hay penas que se relajan entre mis piernas recorriendo hasta mis sienes caminos dolorosamente empedrados.
Y hay días como hoy.
JK
Hay días azul-grisáceos que de tantas nubes me da por llover en mares, donde no distingo amaneceres y me recargo en la noche todo el tiempo, esperando que las horas con sus minutos se disuelvan en mi café de insomnio.
Hay penas que se relajan entre mis piernas recorriendo hasta mis sienes caminos dolorosamente empedrados.
Y hay días como hoy.
JK
jueves, octubre 22
2007
Gran año.
Comenzó en la carretera, camino a Monterrey, con la armonía de las primeras horas colgándose en los adornos de la post-fiesta. Terminé en breve (una semana después) esa temporada autómata que llamaba trabajo y comencé a rascarme con mis propias uñas.
Cumpliría 25 en agosto, junto con la colega, quien hasta entonces se había vuelto compañía recurrente en cafés vespertinos en el Starbucks del WTC, de sandwiches nocturnos preparados por su esposo en su departamento de la Condesa y chats lentos en horas de oficina.
Me dolió el corazón de amor-a-medias los primeros meses, me apaniqué a morir y deje ir en contra de mi voluntad. Escribí muchos versos mal logrados que acabaron en una fogata improvisada en el balcón de mi nuevo hogar.
Me removí las emociones hasta formar una ensalada verde como yo, que a mis 25 no terminaba de madurar.
Compré 4 discos, mismos que me recordaban al amor-a-medias y ahora solo aparecen fraccionados en el playlist, dos de Franz Ferdinand y dos de Keane. Desde entonces no he vuelto a comprar discos.
Le robaron el stereo al jicamovil.
Comenzo mi trayectoria de cantante de tráfico.
Madrugé a las 4.30 am todos los miercoles y viernes de septiembre, octubre y noviembre.
Ví a Soda Stereo...
Me dejé convenecer de que las historias inconclusas reinciden cuando entra el otoño y los recuerdos invictos que se quedan entre el pedregal y satélite, se manifiestan en la voz de Peter Gabriel con las notas fantasma que dejó la ausencia de música en el auto, la ausencia de ojos que sonrien cuando los miran los míos, asustados...
Y comenzó el 2008, con mi mano acompañada de otra que no era la mía.
Comenzó en la carretera, camino a Monterrey, con la armonía de las primeras horas colgándose en los adornos de la post-fiesta. Terminé en breve (una semana después) esa temporada autómata que llamaba trabajo y comencé a rascarme con mis propias uñas.
Cumpliría 25 en agosto, junto con la colega, quien hasta entonces se había vuelto compañía recurrente en cafés vespertinos en el Starbucks del WTC, de sandwiches nocturnos preparados por su esposo en su departamento de la Condesa y chats lentos en horas de oficina.
Me dolió el corazón de amor-a-medias los primeros meses, me apaniqué a morir y deje ir en contra de mi voluntad. Escribí muchos versos mal logrados que acabaron en una fogata improvisada en el balcón de mi nuevo hogar.
Me removí las emociones hasta formar una ensalada verde como yo, que a mis 25 no terminaba de madurar.
Compré 4 discos, mismos que me recordaban al amor-a-medias y ahora solo aparecen fraccionados en el playlist, dos de Franz Ferdinand y dos de Keane. Desde entonces no he vuelto a comprar discos.
Le robaron el stereo al jicamovil.
Comenzo mi trayectoria de cantante de tráfico.
Madrugé a las 4.30 am todos los miercoles y viernes de septiembre, octubre y noviembre.
Ví a Soda Stereo...
Me dejé convenecer de que las historias inconclusas reinciden cuando entra el otoño y los recuerdos invictos que se quedan entre el pedregal y satélite, se manifiestan en la voz de Peter Gabriel con las notas fantasma que dejó la ausencia de música en el auto, la ausencia de ojos que sonrien cuando los miran los míos, asustados...
Y comenzó el 2008, con mi mano acompañada de otra que no era la mía.
lunes, octubre 12
Amsterdam- Coldplay
Hay momentos en que se me ocurre pensar, o más bien, me atrevo a pensar que ya no me acuerdo de ti. Después de todo, han pasado meses y mejores días entre esa tarde de agosto y hoy.
La mayor parte de mis días se pasan sin mayor novedad, como en ciclos constantes e insufribles, mismos que se rompen si alguien pregunta por ti o me deja un recuerdo acomodado en la palma de la mano o en mis oídos, o en las tardes de otoño, o en las gotas que caen sobre el parabrisas un lunes por la tarde.
Mis manos siguen siendo las mismas, con todas sus líneas de tiempo y cicatrices que dejaron misterios escondidos entre los pliegues cuando cerraba los puños. No sé cómo te fuiste, no sé en qué momento. Solo entiendo un poco la distancia que hay entre ambos cuando la mido en millas, kilómetros, ciudades, pueblos, hoteles de paso, gasolineras, horas-carretera, horas-vuelo, canciones de mi playlist, conversaciones vacías, casetas de cobro, chistes malos, etc, etc, etc…
JK
La mayor parte de mis días se pasan sin mayor novedad, como en ciclos constantes e insufribles, mismos que se rompen si alguien pregunta por ti o me deja un recuerdo acomodado en la palma de la mano o en mis oídos, o en las tardes de otoño, o en las gotas que caen sobre el parabrisas un lunes por la tarde.
Mis manos siguen siendo las mismas, con todas sus líneas de tiempo y cicatrices que dejaron misterios escondidos entre los pliegues cuando cerraba los puños. No sé cómo te fuiste, no sé en qué momento. Solo entiendo un poco la distancia que hay entre ambos cuando la mido en millas, kilómetros, ciudades, pueblos, hoteles de paso, gasolineras, horas-carretera, horas-vuelo, canciones de mi playlist, conversaciones vacías, casetas de cobro, chistes malos, etc, etc, etc…
JK
martes, septiembre 29
Natural Blues- Moby
Permanecer de pie, a pesar del fuego que quema las plantas de mis pies, que me obligan a correr hacia un lago pasivo que simula una sonrisa extrema, me conmueve. Se mitigan mis dolores al escucharte, como si las llamas se extinguieran al menor suspiro. Si la paz se traduce en momentos tiernos y palabras dulces, hace ya un buen rato que no se manifiesta aqui. Se relega mi autismo innato y estalla en sonrisas absurdas, que se mezclan con la humedad del ambiente. La lluvia se intensifica en mis mejillas y nubla mi vista. Solo espero encontrar recelos crucificados en el camino que se extiende cada vez que doy un paso. Como si encontrar fin no estuviera en mis opciones.
JK
JK
lunes, septiembre 28
House of cards- Radiohead
Tengo muchos nombres en mi cabeza, son demasiados. Se acumulan en pilas interminables que alcanzan el techo de mi razón y se derrumban de vez en cuando, combinándose entre sí, confundiéndome.
Tu nombre cayó entre mis dedos desintegrándose, se agregó al polvo de mis días que cuento en horas-arena. Se diluyen mis recuerdos cohibidos por tus preguntas directas. Si bien tu nombre permanecía entre una pila de nombres comunes. Ahora empiezas a ser pieza emergente de mis textos.
De mis nombres recurrentes, conservo un par que siguen siendo dueños de mis letras, me gusta invocarlos a veces, cuando deseo un poco de desorden, que llueva en mis días soleados o que se agoten mis esperanzas cuando se acumulan.
El tuyo suena mas alegre, distante aún, pero alegre. Se congregan mis notas musicales para deletrearte entonada.
JK
Tu nombre cayó entre mis dedos desintegrándose, se agregó al polvo de mis días que cuento en horas-arena. Se diluyen mis recuerdos cohibidos por tus preguntas directas. Si bien tu nombre permanecía entre una pila de nombres comunes. Ahora empiezas a ser pieza emergente de mis textos.
De mis nombres recurrentes, conservo un par que siguen siendo dueños de mis letras, me gusta invocarlos a veces, cuando deseo un poco de desorden, que llueva en mis días soleados o que se agoten mis esperanzas cuando se acumulan.
El tuyo suena mas alegre, distante aún, pero alegre. Se congregan mis notas musicales para deletrearte entonada.
JK
Suscribirse a:
Entradas (Atom)